Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Mama, una fecha para visibilizar, concienciar y apoyar a todas las personas afectadas por esta enfermedad, que condiciona la vida de millones de mujeres en todo el mundo y también en España.
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 99 % de los diagnósticos se producen en mujeres, mientras que entre el 0,5 % y el 1 % corresponden a hombres. No existe un perfil de riesgo más allá de sexo y edad, por eso la detección en sus primeros estadios es fundamental.
Según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), recogidos en su informe Las cifras del cáncer 2023, confirman que el cáncer de mama continúa siendo la primera causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres españolas.
En base a esta premisa, es necesario incidir en la atención y prevención de todas las mujeres y especialmente de las mujeres con, que en muchas ocasiones se enfrentan a obstáculos adicionales: accesibilidad en el transporte, barreras físicas, comunicativas y sociales que dificultan la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integral. Hablar de cáncer de mama es, por tanto, hablar también de inclusión, accesibilidad y equidad en salud.
Mujeres con discapacidad: una realidad invisible en la atención oncológica
En España, el 12% de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama tienen alguna discapacidad. Desde el momento del diagnóstico hasta el seguimiento, ellas se enfrentan a mayores desafíos que la mayoría de la población:
- Barreras de comunicación para mujeres con discapacidad auditiva, que dificulta pedir citas o expresar sus necesidades en las consultas.
- Falta de accesibilidad física en los centros de salud y equipos de diagnóstico, especialmente para mujeres con movilidad reducida o para quienes viven en zonas rurales.
- Transporte público inaccesible o con escasas frecuencias especialmente en zonas rurales.
- La sobreprotección y los estereotipos que siguen existiendo hacia las mujeres con discapacidad que invisibiliza sus necesidades específicas.
- La necesidad de lenguaje sencillo y accesible para mujeres con discapacidad intelectual.
- Falta de protocolos específicos para determinados grupos de mujeres que por su discapacidad pueden alterarse en pruebas que son más invasivas.
Estos factores multiplican la vulnerabilidad y pueden retrasar diagnósticos o tratamientos, afectando directamente a las posibilidades de supervivencia.
Hacia una atención más accesible e inclusiva
A pesar de que la investigación y la concienciación sobre el cáncer de mama han avanzado de forma notable en los últimos años, las mujeres con discapacidad siguen siendo uno de los grupos menos visibles dentro de las estrategias de prevención y atención oncológica. Una explicación a esta situación es la falta de sesgo en los estudios y estadísticas en las que aparezca la variable discapacidad y tipología.
“Las mujeres con discapacidad tenemos derecho a un acceso efectivo a la salud, a que se garantice una atención integral y específica, a que se respete nuestra autonomía y capacidad de decisión. Y para ello es esencial que las políticas públicas se desarrollen desde un enfoque interseccional que aborde de manera integrada las desigualdades de género y discapacidad” ha reivindicado Marta Valencia, presidenta de CEMUDIS.
En esta línea, desde CEMUDIS y las entidades confederadas reivindicamos medidas concretas que respondan a las necesidades de las mujeres con discapacidad:
- Accesibilidad universal en la atención sanitaria, garantizando entornos, equipamientos y canales de comunicación adaptados a todas las personas, sin barreras arquitectónicas, tecnológicas ni informativas.
- Formación continua y especializada del personal sanitario en materia de discapacidad y género, para ofrecer una atención inclusiva, empática y adecuada a cada paciente.
- Acompañamiento y atención personalizada en los programas de detección precoz y en todo el proceso oncológico, asegurando apoyo físico, emocional y social a las mujeres con discapacidad.
- Inclusión de entidades que trabajan con mujeres con discapacidad para el diseño, gestión y evaluación de las políticas y servicios de salud, reconociendo su voz y experiencia como parte esencial de la mejora del sistema sanitario.
Por ello exigimos medidas que pongan el foco en la prevención, el diagnóstico precoz y el acompañamiento adecuado que garanticen el derecho a la salud para todas las mujeres, sin excepciones. Superar las barreras que impiden la atención justa y efectiva a las mujeres con discapacidad es una cuestión de justicia e igualdad. Y, en este caso, de vida).


